Mis fábulas y demás

Cuentos inolvidables 

El burrito que quería ser ladrón 

ESTE era un burrito que vivía en una aldea tranquila, en su casita de madera, cultivando beatificamente su huerto. A Burrito le gustaba el sol en las tardes de invierno. y tumbarse a la sombra en los días de verano. pues no le gustaba trabajar.
Un día mientras cavaba la tierra de su huertecillo con su azadón dio en un objeto extraño, y ¿ qué diréis que era? Un viejo y olvidado piSlolón que no servía para nada.
- ¡Lástima! -rebuznó el burro-. ¡Ojalá hubiera sido un cofre lleno de oro! De lOdas las maneras ya pensaré despacio lo que se puede hacer.
y mientras descansaba tuvo una idea.
- ¡Ya está! ¡Seré ladrón! -dijo dándose un fuerte coletazo en el lomo.
y dicho y hecho. Se echó el arma a la pezuña y salió al camino en espera de la primera víctima. Al poco rato pasa Perro Pachón y el Burrito empuña el arma y grita: - ¡Alto, don Perro! ¡Se acabó el paseo! ¡La bolsa o la vida! -¿Eh? ¿Qué ocurre. Burrito? ¿O es que ya no nos conocemos? - Nada de tonterías ni de palabrerías, entrégame lo que te pido.
-¿Tú robarme a mí? -aulló el perro.
y de un salto atacó al Burrito y le clavó los colmillos afilados en la nalga y en las orejas. Cojeando se marchó Burrito a asaltar a otra nueva víctima.
Burrito se puso al acecho junto al corral del señor Ganso. Al poco rato ve pasar a Gallina Clueca.
- ¡Alto! -gritó Burrito apuntando con su pistolón-. ¡Vengan tus malditos ahorros! ¡Ahora mismo! - ¡Socorro! ¡Socorro! -salió cacareando la gallina.
Todas las puertas de los Corrales vecinos se abrieron apresuradamente para auxiliar a la señora Gallina.
- ¡Al ladrón. al ladrón! -gritaba alborotada la gallina. Venía corriendo el Gallo con los espolones erizados, el Cerdo gruñendo, el Pavo maldiciendo y con otros muchos animales que traían estacas y garrotes. Burrito vio que las cosas se ponían feas y dando una coz al aire se alejó de allí corriendo, En un lugar apartado divisó a la familia Micifuz que descansaba tranquilamente a la puerta de su casa. "Estos no se escaparán".
pensó para sus adentros el Burrito.
- ¡Alto, presumidos! ¡Vuélvase de cara, caballero y entregue su dinero! - gritó Burrito.
Burrito cayó sobre sus patas traseras al ver frente a él a Perro Policía, el cual le cogió por el cuello y lo metió en la cárcel.
Un ratoncillo lo miraba desde su agujero. Entonces Burrito.
que no tenía con quien hablar en la soledad de su cárceL se lamentó al ratoncillo: - Me lo tengo merecido. Me metí a ladrón por no labrar mi huerto. Hoy estoy lleno de arañazos. Me han mordido y me han perseguido en todas partes. Soy un desgraciado.
Ratoncillo, que era amigo de Perro Policía, contó a éste lo que había oído a Burrito, y Perro Policía, que tenía buen corazón.
perdonó a Burrito y lo dejó en libertad.
Burrito volvió a su casita, labró su huerto y vivió felizmente el resto de sus días.











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