Mis fábulas y demás

Cuentos inolvidables 

¿Por qué los perros y los gatos son enemigos? 

Un hombre y una mujer tenían un anillo de oro. Era un anillo de la fortuna mágico y el que lo poseía tenía siempre suficiente para vivir. Pero ellos no lo sabían y vendieron el anillo a bajo precio. Pero en cuanto la anillo salió de la casa se fueron empobreciendo cada vez más, de manera que al final ya no sabían cómo iban a sacar lo suficiente para comer. También tenían un gato y un perro, que tuvieron que padecer hambre como ellos. Los animales deliberaron entre sí para ver cómo podían volver a ayudar a las personas para que volvieran a tener la misma suerte que antes. Al final, el perro encontró la solución.
«Tienen que volver a tener el anillo», le dijo al gato.
El gato le contestó: «El anillo está bien escondido en un cofre al que nadie tiene acceso».
El perro le dijo: «Tú caza un ratón. El ratón roerá el cofre y lo abrirá cogiendo el anillo. Dile que si no quiere hacerlo, lo matas de un mordisco y así lo hará».
Al gato le gustó esa solución y cogió un ratón. Luego fue a la casa, donde estaba el cofre. El perro cerraba la marcha. Llegaron a un gran río y, como el gato no sabía nadar, el perro lo subió a su lomo y atravesó a nado con él encima. El gato llevó al ratón a la casa donde estaba el cofre.
El ratón rollo un agujero y sacó el anillo. El gato cogió el anillo en la boca y volvió a la corriente del río, donde lo estaba esperando el perro, y atravesó el río encima de él. Fueron juntos a casa a llevar el anillo de la suerte de su amo y su ama.
El perro sólo podía desplazarse por tierra, cuando había una casa en medio del camino, tenía que bordearla. El gato, sin embargo, trepaba ágilmente y atravesaba por el tejado, de forma que llegó mucho antes que el perro y le llevó el anillo a su amo.
Éste le dijo a su mujer: «el gato si que es un buen animal, siempre le daremos de comer y lo cuidaremos como nuestro propio hijo».
Sin embargo, cuando el perro llegó a la casa, lo golpearon y lo ataron porque no había ayudado a traer el anillo a casa. El gato estaba al lado del perro ronroneando y sin decir nada. El perro se enfadó entonces con el gato porque lo había engañado para conseguir su premio y, siempre que lo veía, lo perseguía e intentaba cogerlo.
Desde ese día los perros y los gatos son enemigos.

Cuento recogido en el libro CUENTOS CHINOS: YING NING O LA BELLEZA SONRIENTE Y OTROS RELATOS POPULARES Y FANTASTICOS, escrito por Richard Wilhelm.
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