Mis fábulas y demás

Cuentos inolvidables 

El sueño de Sofía 

Sofía estaba mirando por la ventana, mientras trataba de silbar: fffiii, fffiii, fffiii, pero no le salía bien como le había enseñado su papá y como lo hacía a su hermano. Así que se fue a su dormitorio, y miró todo: a los pies de la cama estaban su uniforme recién planchado, los zapatos que ella misma había lustrado, los calcetines y la mochila.
-Parece que está todo-dijo Sofía, un poco triste y pensativa.
¿Por qué estaría triste?
Porque se acordaba de la playa, la harina, el bosque, es decir, se acordaba de todo lo que ahora ya no podría hacer. Se acordó también del campo, porque habían hecho un paseo. Lo más entretenido de todo fue cuando se acusaron en el paso, el anuncio, sus hermanos, y vieron el cielo lleno de estrellas. Cada uno eligió una: Sofía había escogido una estrella grande y brillante. Ése es el planeta Venus, le había dicho su mamá; Sofía miró nuevamente su uniforme.
Mañana me lo pondré, pensó. Trató de silbar pero no le resultó.
Entonces fue al cajón de sus tesoros, sacó sus bolitas, muñeca regalona, su pelota saltarina, esa que se perdía en el patio. Con todo eso se encaminó hacia su mochila y guardó todo ordenado.
-Así voy asegurada para mi primer recreo pre- dijo.
Después se puso su pijama floreado y se quedó dormida.
De repente, escuchó una voz...
-¡Sofía, Sofía!
-¿Qué? ¿Qué? - dijo mirando para todos lados.
-Somos el campo y el cielo-respondieron unas voces muy lindas y cantarinas.
-¡Ah, pero qué casualidad! ¡Yo justo me estaba acordando de ustedes! ¡Hasta me había puesto un poco triste de tantas ganas que tenía de verlos!-dijo Sofía, sentándose de un salto la cama.
-Por eso es que se queremos conversar un ratito-dijo una voz suave, que parecía la de una estrella-. Mira: ¿sabes tú qué es lo que trata de hacer uno cuando quiere mucho una cosa?
-Yo creo que... Yo creo que trata de conocerla un poco más frío en dijo Sofía-. Porque cuando me regalaron una perrita, yo quise conocerla más, y supe que ella podía andar en dos patas...
-Bueno, lo mismo sucede con nosotros la naturaleza: el campo, la tierra, los ríos, los valles, y todo eso que tanto te gustó cuando nos conociste, están esperándote. ¿Qué ganarías sólo con conocer que son lindos si no sabes cómo se formaron?-dijo la voz de la tierra, suavemente.
-¡Y lo mismo yo!-dijo la voz cantarinas del cielo. El espacio y sus estrellas, como Venus, que te gusta tanto, esperan para mostrarte sus secretos...
-¡Pero... cuándo, cómo, dónde! -dijo Sofía asombrada.
-¡Éste año! ¿Te das cuenta de tu suerte? ¡Justamente ahora, en cuarto, puede saber todo sobre nosotros!-Dijeron las voces levantando polvo y luz.
Sofía dio un gran salto en la cama. ¡Y despertó tan contenta, que su mamá no supo entender porque andaba con un informe a las dos de la mañana mirando el cielo, mientras silbaba fffiii, fffiiii, como un canario! Parece que había aprendido a silbar.
Cuento escrito por Ana María Güiraldes 









Librerías online

Casa del libro
Amazon España
El jardín del libro
www.000webhost.com